Ya lo advertí en mi último y solitario post: ¡vamos a por el mundial! Y así fue. Por primera vez en la historia España ha dejado a un lado su imagen de sevillanas, siesta y sangria para demostrar al mundo que no solo somos ese país fiestero que también podemos obtener títulos. Pero no lo olvidemos, títulos que conllevan una fiesta.

Para no perder la costumbre he vuelto a perderme y a descuidar este espacio. Pero esta vez traigo algo que compensa el tiempo de abandono. Lo más valorado del verano, algo que nos unió a todos durante un mes, alguien que pasará a la historia por lo sabio y por lo bien que sabe... Sí estoy hablando de él, del pulpo más famoso del mundo:

Después del encuentro con... no se como denominarlo, dejémoslo en un simplemente él, he llegado a la conclusión que somos un país de poca seriedad, que hasta un pulpo es más importante que cualquier reconocimento o personalidad. Pero que esperamos en el fondo seguimos siendo ese país de sangría, siesta y fiesta (ahora sin toros).