LA MAREA
El paso del tiempo nos hace más vulnerables, como si llvieran camiones o grandes estatuas, como aquellas que recorrian los puentes de Praga. Pero al mismo tiempo esa marea, la marea que con sus olas mueven el mar te hacen avanzar, crecer, aprender...
Avanzar, crecer y aprender son las palabras que mejor describen el sonido que llega a mis oidos provocado por la belleza del mar. Esa cantarina que día trás día se balancea sin dejar rastro de lo que ocurrió el día anterior.
Un proceso contínuo, contínuo e inestable como una montaña rusa o como el propio mar. Olas que nunca cesan, quizás un día su movimiento es más ligero, casi imperceptible; otro, sin embargo, son como un huracan. Quizás ese es el día en el que prefieres caontemplar su agitación a distancia, desde la suave y cálida arena; o por lo contrario te avalanzas sobre ellas superando todo lo que alguna vez te había frenado, superando las incompetencias del propio ego.
Creo recordar ese día, no había mar ni arena, sólo un largo camino hasta mi casa. Sí, ese día lo encontré, y no solo hablo del camino a casa sino del camino de mi vida, y también lo encontré a él, a mi ego el cual me repetía con un tono susurrante: ¡Adelante! Esta es nuestra vida, luchemos por ella.

Godo y Yo dijo
Guau, dijo un perro
2 Noviembre 2008 | 11:59 PM